

En las obras de construcción existe una certeza básica: que el subsuelo rara vez se comporta justo como se esperaba al comienzo del proyecto. Aun cuando se han llevado a cabo estudios con anterioridad, es posible hallar cavidades, rellenos heterogéneos, variaciones abruptas en la estratigrafía, suelos con resistencia diferente a la estimada o niveles freáticos más altos de lo conocido.