

Las obras que se encuentran ubicadas en zonas de actividad minera o sobre suelos alterados necesitan una evaluación geotécnica mucho más estricta y profunda que la de un proyecto convencional.
Que haya excavaciones antiguas, depósitos de jales, galerías subterráneas, rellenos antrópicos, fracturamientos, subsidencias y cambios en la estratigrafía pueden comprometer la estabilidad del terreno, alterando el comportamiento de las cimentaciones cuando se lleve a cabo la construcción del proyecto.